Por Carlos Enrique Pérez Barrios
Magíster en Seguridad y Defensa Nacional · Consultor de Seguridad
Un servicio armado comienza mucho antes de que un vigilante reciba un arma. Su preparación exige evaluar los riesgos, seleccionar rigurosamente al personal y establecer programas permanentes de entrenamiento y supervisión.
En este artículo, publicado en Seguridad en Acción, Venezuela, analizo las responsabilidades que esta nueva etapa plantea para las empresas, los clientes, el Estado y los vigilantes.
Publicado en Seguridad en Acción, Venezuela, octubre de 2026, año 1, número 4,
páginas 57-59.
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