SEGURIDAD O ECONOMÍA: EL ORDEN SÍ IMPORTA



  

SEGURIDAD O ECONOMÍA: EL ORDEN SÍ IMPORTA

El error de construir el techo antes que los cimientos

Por Carlos Enrique Pérez Barrios

¿Qué debe atender primero una nación: la seguridad o la economía?

Ambas son indispensables. Pero reconocer que todo es importante no significa que todo tenga la misma prioridad.

Imaginemos una nación como una gran construcción. Un edificio necesita cimientos, columnas, instalaciones y techo. Todos son necesarios. Pero ningún constructor comenzaría colocando el techo para después preguntarse cómo levantar las columnas que deben sostenerlo.

Lo mismo ocurre con un país. Una nación necesita producir riqueza, generar empleos, atraer inversiones y ofrecer educación y salud de calidad.  Pero nada de eso puede desarrollarse plenamente cuando los ciudadanos viven sometidos a la violencia, la impunidad, la arbitrariedad o la inseguridad jurídica.

La seguridad no compite con la economía. Es una de las condiciones que permiten que la economía, las instituciones y las políticas sociales funcionen y permanezcan.

Economía y seguridad deben avanzar simultáneamente, pero el orden estratégico sí importa.  Porque el desarrollo no depende solamente de cuánto sea capaz de construir un país.  Depende también de su capacidad para proteger y sostener aquello que construye.

Este planteamiento forma parte de mi libro Venezuela: Reconstrucción desde las cenizas, donde analizo las bases necesarias para recuperar el país y construir un futuro sostenible.

Los invito a conocerlo y a profundizar en estas propuestas.


Este artículo fue publicado originalmente en la edición número 38 de la revista El Mundo Cambio, Colombia (página 13).

Puede consultar el artículo completo en la la revista

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MITO 8 | CREER QUE EL VIGILANTE ESTÁ PARA HACER DE TODO


 Creer que el vigilante está para hacer de todo

Rompiendo Mitos  Mito 8

Carlos Enrique Pérez Barrios
Magíster en Seguridad y Defensa Nacional
Director de Global Security Academy USA

Durante años, como profesional de la seguridad, observé una escena que parecía inofensiva: vigilantes moviendo vehículos, cargando cajas, regando jardines o llevando bolsas porque alguien se lo pidió. A primera vista, algunos interpretan esa disposición como colaboración o buen servicio. El problema aparece cuando, para complacer una solicitud, el vigilante deja de cumplir la función esencial para la cual fue asignado.

La ausencia que nadie ve

Cuando el vigilante se aleja de la garita o desvía su atención hacia una actividad ajena, el puesto no queda solamente vacío: queda interrumpido el control. Durante ese intervalo puede ingresar una persona sin autorización, activarse una alarma, llegar un visitante que requiere verificación o presentarse una emergencia sin que nadie responda.

No hace falta que la ausencia dure demasiado. En seguridad, unos minutos pueden ser suficientes para que una vulnerabilidad se convierta en un incidente. El riesgo no nace de cargar una caja o ayudar con unas bolsas por sí mismos. Nace de abandonar, aunque sea temporalmente, la observación, el control de acceso y la capacidad de respuesta.

El error del gerente pirata

El gerente pirata cree que está aprovechando mejor al personal y que, al aceptar cada petición del cliente, demuestra eficiencia. Incluso puede sentir que está fortaleciendo la relación comercial. En realidad, está utilizando al vigilante para funciones que distraen o interrumpen el servicio de seguridad.

En muchos casos, la orden ni siquiera proviene formalmente de la empresa de seguridad. Puede surgir de un residente, un empleado, un visitante o cualquier persona que encuentra a un vigilante dispuesto a ayudar. Si el trabajador no fue preparado para establecer límites, si teme responder que no o si carece de supervisión, terminará complaciendo solicitudes que lo alejan de su puesto.

Creer que el vigilante está para hacer de todo es el Mito número 8 que debemos romper.

La atención también se deteriora

La investigación científica ayuda a comprender por qué la vigilancia no puede tratarse como una actividad secundaria. Una revisión publicada en 2019 en la revista Brain Sciences examinó estudios sobre la disminución de la vigilancia durante tareas prolongadas. Entre los resultados revisados se reportó que, en una tarea monótona, el rendimiento para detectar señales disminuyó aproximadamente un 15 por ciento durante los primeros 30 minutos.

Ese dato no fue obtenido específicamente con vigilantes privados y no debe presentarse como si describiera exactamente su desempeño. Sin embargo, demuestra un principio relevante: mantener la atención y detectar señales durante tareas de vigilancia exige recursos cognitivos, y el desempeño puede deteriorarse con el tiempo. Si además retiramos al vigilante de su puesto o dividimos su atención con encargos ajenos, añadimos una interrupción evitable a una función que ya exige concentración sostenida.

El problema de la fragmentación tampoco es exclusivo de la seguridad. El Work Trend Index de Microsoft de 2025, elaborado con datos de 31.000 trabajadores de 31 países, informó que el 48 por ciento de los empleados considera que su trabajo se siente caótico y fragmentado. El informe estudia principalmente el trabajo del conocimiento y las interrupciones digitales; no mide puestos de vigilancia. Su valor para este análisis consiste en mostrar que la fragmentación afecta la capacidad de concentrarse en la tarea principal.

En un puesto administrativo, una interrupción puede retrasar un informe. En seguridad, cada interrupción obliga al vigilante a dejar de observar durante un intervalo. En ese tiempo puede perder una señal, dejar un acceso sin control o responder tarde ante una emergencia. Esa es la traducción operativa del problema.

Qué debe hacer un gerente profesional

La solución no consiste únicamente en decirle al vigilante que lea el contrato. La responsabilidad comienza en la gerencia y debe convertirse en un sistema de trabajo claro.

  • Definir las funciones. El contrato, las consignas del puesto y los procedimientos deben establecer qué actividades corresponden al servicio y cuáles no.
  • Entrenar para responder. El vigilante debe practicar cómo rechazar una solicitud ajena con respeto y firmeza, sin confrontar al cliente ni abandonar su responsabilidad.
  • Mantener la cobertura. Si surge una situación extraordinaria, el puesto no puede quedar desatendido. Debe existir relevo, autorización y un procedimiento definido.
  • Supervisar de manera real. La supervisión debe comprobar que las consignas se cumplen y corregir tanto las órdenes improvisadas como la costumbre de complacer a cualquiera.
  • Seleccionar y promover por méritos. Desde el vigilante hasta los niveles superiores, la empresa necesita personal con criterio, disciplina y comprensión del propósito del servicio.
  • Alinear al cliente y a la empresa. Los límites deben ser conocidos por ambas partes. Una buena relación comercial no se construye debilitando la seguridad que se contrató.

Una respuesta sencilla puede evitar el abandono del puesto: “Disculpe, esa tarea no forma parte de mis funciones y no puedo abandonar mi puesto”. Para que el vigilante pueda decirlo con seguridad, necesita entrenamiento y el respaldo de sus supervisores.

La excelencia comienza por respetar la función

El vigilante que intenta complacer a todos puede parecer servicial, pero si nadie le enseñó a proteger su puesto, la organización está dejando abierta una vulnerabilidad. El gerente profesional no mide la eficiencia por la cantidad de favores realizados. La mide por la continuidad del control, la capacidad de respuesta y el cumplimiento del propósito del servicio.

Preparación, entrenamiento, supervisión, contratos claros y selección por méritos no son elementos separados. Juntos permiten que una empresa de seguridad avance hacia la excelencia.

Video

Mito 8 en YouTube: https://youtu.be/r9ch7J7C52g

Fuentes consultadas

Al-Shargie, F., Tariq, U., Mir, H., Alawar, H., Babiloni, F. y Al-Nashash, H. (2019). Vigilance Decrement and Enhancement Techniques A Review. Brain Sciences, 9(8), 178. DOI: 10.3390/brainsci9080178

Microsoft (2025). 2025 Work Trend Index Annual Report The Year the Frontier Firm Is Born. Consultar informe

Sobre el autor

Carlos Enrique Pérez Barrios es Magíster en Seguridad y Defensa Nacional y Director de Global Security Academy USA. Analiza la seguridad desde una perspectiva profesional, estratégica y preventiva en la serie Rompiendo Mitos y en el canal Controla tu Seguridad.


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MITO #7: CREER QUE SER INDISPENSABLE TE HACE UN BUEN LÍDER


 

Hay líderes que se sienten orgullosos de ser indispensables.

Todo pasa por ellos. Todo lo deciden ellos. Y cuando no están, nadie sabe qué hacer.

Pero eso no es liderazgo. Es dependencia.

El gerente pirata necesita sentirse indispensable. Quiere saberlo todo, decidirlo todo y controlarlo todo. Guarda información, evita delegar y hace que cada decisión termine pasando por sus manos.

Un verdadero líder hace exactamente lo contrario: comparte conocimiento, delega, escucha, prepara y desarrolla personas capaces de tomar decisiones.

Porque liderar no es conseguir que todos los hilos terminen en tus manos.

Es construir un equipo que pueda avanzar incluso cuando tú no estás.

Este es el mito que hoy queremos romper:

CREER QUE SER INDISPENSABLE TE HACE UN BUEN LÍDER.


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#RompiendoMitos #Liderazgo #Seguridad #Gerencia #DesarrolloProfesional

Cada semana, un nuevo mito.





MITO #6 - CREER QUE PROTEGER LA ENTRADA ES PROTEGER LA EMPRESA


 

Proteger una puerta no significa proteger una empresa. Una organización es mucho más que sus accesos: son sus personas, su información, sus procesos, sus activos y la continuidad de sus operaciones. Concentrar toda la seguridad en aquello que podemos ver puede dejarnos ciegos frente a los riesgos que realmente amenazan al negocio.


El gerente pirata comienza por la puerta y reparte vigilantes. El profesional comienza por el riesgo: identifica qué debe proteger, analiza vulnerabilidades y consecuencias, y solo entonces decide qué recursos necesita. Porque la verdadera seguridad no consiste en proteger una entrada, sino en proteger todo lo que hace posible que la empresa siga funcionando.


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ROMPIENDO LOS MITOS DE LA SEGURIDAD - Entrevista en Escudo Estratégico Regional


 


La seguridad profesional también necesita cuestionar sus propias certezas. 

Muchas prácticas se mantienen durante años simplemente porque “siempre se han hecho así”, aun cuando los riesgos, las organizaciones y el entorno han cambiado. Identificar esos errores conceptuales es el primer paso para pasar de una seguridad basada en rutinas a una gestión verdaderamente estratégica.

Sobre esta idea conversó Carlos Enrique Pérez Barrios como invitado especial de Escudo Estratégico Regional, en Ecuador. 

Durante la entrevista abordó algunos de los mitos más arraigados en la profesión y la necesidad de revisar conocimientos, actualizar criterios y comprender la seguridad desde una visión más amplia: anticipar riesgos, interpretar información y tomar mejores decisiones.

Al finalizar el programa, Escudo Estratégico Regional otorgó a Carlos Enrique Pérez Barrios este certificado en reconocimiento a su participación y al aporte de conocimientos y perspectivas estratégicas compartidos durante la entrevista.


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