MITO No. 11: CREER QUE UNA EMPRESA DE SEGURIDAD ES UNA PÓLIZA DE SEGUROS


 

¿Contratar una empresa de vigilancia significa que todos nuestros bienes quedan asegurados?

Esta confusión, frecuente en el ámbito de la Seguridad Privada, puede generar expectativas equivocadas, conflictos contractuales y consecuencias económicas importantes cuando ocurre un incidente.

En el MITO No. 11 de ROMPIENDO MITOS... CONSTRUYENDO PROFESIONALES, Carlos Enrique Pérez Barrios explica por qué la vigilancia privada y las pólizas de seguros cumplen funciones diferentes, cuáles son los límites de sus responsabilidades y por qué la claridad contractual es indispensable para una gestión profesional de la seguridad.

La seguridad administra riesgos; no sustituye una póliza de seguros.

🎬 Mira el episodio completo en youtube

📰 Lee también el artículo publicado en Delta13News (Madrid):


Carlos Enrique Pérez Barrios
Magíster en Seguridad y Defensa Nacional
Consultor Internacional en Seguridad
Director General de Global Security Academy

📩 Consultas profesionales y asesoría en seguridad:
carloseperezbarrios@gmail.com


MITO 10: CREER QUE INSTALAR TECNOLOGÍA ES GARANTÍA DE SEGURIDAD


 Una alarma puede detectar una intrusión y enviar la señal correctamente. Pero si nadie sabe cómo verificarla ni qué respuesta activar, el peligro sigue sin atenderse.


En el Mito 10 analizamos por qué instalar cámaras, sensores y controles de acceso puede generar una falsa sensación de protección.


La seguridad comienza estudiando el riesgo y exige integrar la tecnología con responsables, procedimientos y personal preparado para actuar. El pirata vende equipos; el profesional construye un sistema de protección.


Mira el video del Mito 10:


Las armas vuelven a la seguridad privada en Venezuela: ¿una nueva capacidad o una nueva responsabilidad?


 

Por Carlos Enrique Pérez Barrios

Magíster en Seguridad y Defensa Nacional · Consultor de Seguridad


Un servicio armado comienza mucho antes de que un vigilante reciba un arma. Su preparación exige evaluar los riesgos, seleccionar rigurosamente al personal y establecer programas permanentes de entrenamiento y supervisión.


En este artículo, publicado en Seguridad en Acción, Venezuela, analizo las responsabilidades que esta nueva etapa plantea para las empresas, los clientes, el Estado y los vigilantes.

Publicado en Seguridad en Acción, Venezuela, octubre de 2026, año 1, número 4, 
páginas 57-59. Consulta la revista y selecciona la 4.ª edición de Venezuela:

MITO #9: CREER QUE HABER SIDO MILITAR O POLICÍA TE CONVIERTE EN PROFESIONAL DE SEGURIDAD PRIVADA


 ¿Haber sido militar o policía es suficiente para dirigir la seguridad de una empresa?


La experiencia militar y policial aporta disciplina, liderazgo y conocimientos valiosos. Pero la seguridad privada tiene una misión propia: gestionar los riesgos que afectan a las personas, los activos, la información y la continuidad del negocio.


Quien llega desde otra profesión necesita integrar su experiencia a una nueva formación. Comprender la empresa, justificar inversiones y desarrollar criterio para administrar riesgos son competencias esenciales para esa transición.


En el MITO #9 de ROMPIENDO MITOS analizamos por qué la experiencia previa puede enriquecer esta nueva carrera, pero no sustituye la preparación necesaria para ejercerla.


“La experiencia de una profesión puede enriquecer el ejercicio de otra; nunca sustituir la formación necesaria para ejercerla.”


▶ Mira el video completo:

¿Qué necesita aprender un militar o un policía para dar el paso a la seguridad privada? Comparte tu opinión en los comentarios.

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Por Carlos Enrique Pérez Barrios

Magíster en Seguridad y Defensa Nacional

SEGURIDAD O ECONOMÍA: EL ORDEN SÍ IMPORTA



  

SEGURIDAD O ECONOMÍA: EL ORDEN SÍ IMPORTA

El error de construir el techo antes que los cimientos

Por Carlos Enrique Pérez Barrios

¿Qué debe atender primero una nación: la seguridad o la economía?

Ambas son indispensables. Pero reconocer que todo es importante no significa que todo tenga la misma prioridad.

Imaginemos una nación como una gran construcción. Un edificio necesita cimientos, columnas, instalaciones y techo. Todos son necesarios. Pero ningún constructor comenzaría colocando el techo para después preguntarse cómo levantar las columnas que deben sostenerlo.

Lo mismo ocurre con un país. Una nación necesita producir riqueza, generar empleos, atraer inversiones y ofrecer educación y salud de calidad.  Pero nada de eso puede desarrollarse plenamente cuando los ciudadanos viven sometidos a la violencia, la impunidad, la arbitrariedad o la inseguridad jurídica.

La seguridad no compite con la economía. Es una de las condiciones que permiten que la economía, las instituciones y las políticas sociales funcionen y permanezcan.

Economía y seguridad deben avanzar simultáneamente, pero el orden estratégico sí importa.  Porque el desarrollo no depende solamente de cuánto sea capaz de construir un país.  Depende también de su capacidad para proteger y sostener aquello que construye.

Este planteamiento forma parte de mi libro Venezuela: Reconstrucción desde las cenizas, donde analizo las bases necesarias para recuperar el país y construir un futuro sostenible.

Los invito a conocerlo y a profundizar en estas propuestas.


Este artículo fue publicado originalmente en la edición número 38 de la revista El Mundo Cambio, Colombia (página 13).

Puede consultar el artículo completo en la la revista

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